Embarazo y pediatría

Quiropráctica en el embarazo: alivio del dolor lumbar y preparación al parto

Alexandre Murat

Alexandre Murat

Doctor en Quiropráctica

| | 5 min de lectura

La semana pasada vino a consulta María, embarazada de 32 semanas. No podía dormir. Llevaba tres noches dándose vueltas en la cama con un dolor ciático que le bajaba por la pierna derecha y no la dejaba ni cambiar de postura. Su ginecóloga le había dicho que era “normal” y que aguantara. Pero María ya no podía más.

Te cuento esto porque es una situación que veo constantemente en consulta. Y porque quiero que sepas que ese dolor no es algo que simplemente tengas que soportar.

Por qué duele tanto la espalda durante el embarazo

Tu cuerpo hace un trabajo brutal durante nueve meses. No es solo que la barriga crezca. Es que todo cambia por dentro.

La relaxina, una hormona que se dispara durante el embarazo, afloja los ligamentos de la pelvis para preparar el parto. Eso está bien. El problema es que también reduce la estabilidad de toda la columna. Tus articulaciones sacroilíacas, las que conectan la pelvis con la columna, se vuelven más móviles de lo habitual.

Súmale el cambio del centro de gravedad. A medida que el bebé crece, tu cuerpo compensa echando la lordosis lumbar hacia delante. Los músculos de la zona baja de la espalda se sobrecargan para mantenerte erguida. Los de la cadera, por su parte, se tensan intentando estabilizar una pelvis que ya no está tan firme.

¿El resultado? Dolor lumbar, ciática, molestias en la pelvis, dificultad para caminar. A veces todo a la vez.

Hasta un 70% de las embarazadas sufren dolor lumbar en algún momento de la gestación. No es una excepción, es casi la norma.

Qué puede hacer la quiropráctica por ti durante el embarazo

Aquí es donde entra mi trabajo. Y el de mi compañera Olga de Amores, que está especializada en el cuidado quiropráctico durante el embarazo.

Lo primero que quiero dejar claro: no hacemos lo mismo que con cualquier otra persona. Las técnicas se adaptan completamente. Usamos mesas especiales con secciones abatibles para que puedas tumbarte cómoda boca abajo incluso con barriga de ocho meses. Los ajustes son suaves, específicos, sin movimientos bruscos.

Nuestro objetivo es mejorar la alineación de la pelvis y la columna, reducir la tensión muscular y favorecer que el sistema nervioso funcione sin interferencias. Cuando la pelvis está equilibrada, hay menos presión sobre los nervios y los ligamentos.

Y el dolor baja.

La técnica Webster

Es una de las herramientas que más utilizamos con embarazadas. La técnica Webster es un ajuste quiropráctico específico para la articulación sacroilíaca que busca restaurar el equilibrio pélvico.

¿Por qué importa tanto? Mira, una pelvis desequilibrada puede generar tensión en los ligamentos uterinos, especialmente el ligamento redondo, y reducir el espacio disponible para el bebé. Corregir ese desequilibrio no solo alivia el dolor: también favorece que el bebé tenga más libertad de movimiento dentro del útero.

Muchas matronas y ginecólogos nos derivan embarazadas precisamente por esto. No prometemos milagros. Pero cuando la pelvis recupera su equilibrio, los resultados hablan solos.

¿Es seguro ir al quiropráctico estando embarazada?

Sí. Con matices.

Es seguro cuando el profesional tiene formación universitaria específica en quiropráctica y experiencia con embarazadas. Ojo, no todos los quiroprácticos trabajan con gestantes, igual que no todos los fisioterapeutas trabajan con deportistas de élite.

Tanto Olga como yo somos miembros de la European Chiropractors’ Union (ECU). Yo me formé seis años en el Institut Franco-Européen de Chiropraxie (IFEC) de Toulouse y Olga en el Real Centro Universitario María Cristina (San Lorenzo de El Escorial). Las dos universidades están acreditadas por el European Council on Chiropractic Education (ECCE), que es el organismo internacional que certifica los programas de quiropráctica en Europa. Eso significa entre cinco y seis años de carrera universitaria dedicada exclusivamente a esto. En mi caso, además, completé en 2018 la certificación Webster Technique, una técnica específica para el cuidado quiropráctico durante el embarazo, y el programa de dos años de la International Chiropractic Pediatric Association (ICPA).

Las técnicas que aplicamos durante el embarazo son de baja fuerza. Nada de crujidos aparatosos ni movimientos que te asusten. Son ajustes precisos, controlados, pensados para tu cuerpo en este momento.

Si quieres entender mejor qué es la quiropráctica y en qué se basa, te lo explico con detalle en esa página.

Cuándo empezar y con qué frecuencia

No hay un momento “demasiado pronto” ni “demasiado tarde”. He atendido a mujeres desde las primeras semanas hasta días antes del parto.

Dicho esto, lo ideal es comenzar en el segundo trimestre, cuando los cambios biomecánicos empiezan a ser más evidentes. Durante las primeras visitas hacemos una valoración funcional completa: postura, movilidad de la pelvis, estado de la columna. A partir de ahí diseñamos un plan adaptado a ti.

La frecuencia varía. En general:

  • Segundo trimestre: una visita cada 3-4 semanas suele ser suficiente.
  • Tercer trimestre: cada 1-2 semanas, según cómo evolucione.
  • Últimas semanas: semanal, centrándonos en la preparación pélvica.

Pero vamos, cada embarazo es diferente. Lo que funciona para una persona no tiene por qué funcionar para otra.

Preparación para el parto: más allá del dolor

Esto es algo que no siempre se explica bien. La quiropráctica durante el embarazo no es solo para aliviar molestias. Es una forma de preparar tu cuerpo para el momento del parto.

Una pelvis alineada y móvil facilita el proceso. Los músculos del suelo pélvico trabajan mejor cuando no están compensando un desequilibrio estructural. Y la columna lumbar, liberada de tensión, permite que el sistema nervioso coordine todo con menos interferencias.

No te voy a decir que un ajuste quiropráctico sustituye la preparación al parto, las clases de respiración o el trabajo de tu matrona. Nada de eso. Pero sí es un complemento que puede marcar una diferencia real en cómo llegas al día del parto.

María, la paciente que te mencionaba al principio, volvió a las dos semanas. El dolor ciático había bajado notablemente después de tres sesiones. Y lo más importante: podía dormir. La verdad es que eso, cuando estás de 34 semanas, vale oro.

Da el primer paso

Si estás embarazada y el dolor lumbar o pélvico te está condicionando el día a día, no esperes a que sea insoportable. Cuanto antes abordemos el problema, mejores resultados podemos conseguir.

En nuestra consulta de Vila-real atendemos a embarazadas en todas las etapas. Puedes ver más sobre nuestro servicio de embarazo y pediatría o consultar para quién es la quiropráctica si tienes dudas.

Reserva tu evaluación quiropráctica aquí y cuéntanos tu caso. Olga y yo estaremos encantados de acompañarte en este camino.

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Alexandre Murat

Alexandre Murat

Doctor en Quiropráctica, Alexandre Murat Quiropráctica y Bienestar

Quiropráctico formado en el IFEC Toulouse (6 años). Certificado en Webster Technique e ICPA. Especialista en embarazo, pediatría y kinesiología aplicada. Atiende pacientes de Vila-real y Castellón desde 2018.

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