Quiropráctica

¿Es segura la quiropráctica? Lo que dice la evidencia científica

Alexandre Murat

Alexandre Murat

Doctor en Quiropráctica

| | 6 min de lectura

«¿Esto es seguro?»

Es la primera pregunta que escucho casi cada día en mi consulta de Vila-real. Antes de hablar de dolor, de postura o de cuántas sesiones van a necesitar, lo que la mayoría de pacientes quiere saber es si lo que voy a hacer con su columna es seguro.

Y me parece una pregunta excelente.

Llevo años respondiendo a esta pregunta cara a cara. Hoy quiero darte la misma respuesta que doy en consulta, pero con las referencias encima de la mesa para que puedas verificarlo tú mismo.

Lo que dice la investigación

En 2005, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó las Directrices sobre Formación Básica y Seguridad en Quiropráctica. No es un documento menor: es el reconocimiento internacional de que el cuidado quiropráctico es seguro cuando lo realiza un profesional debidamente formado.

Desde entonces, múltiples revisiones sistemáticas han respaldado esa conclusión. Una de las más citadas, publicada en Spine en 2017, analizó los eventos adversos asociados a la manipulación vertebral y concluyó que los efectos secundarios graves son extremadamente infrecuentes. Los efectos más habituales (molestia local, algo de rigidez temporal) son leves y se resuelven en 24-48 horas.

¿Significa esto que el riesgo es cero? No. Ninguna intervención sobre el cuerpo humano tiene riesgo cero. Pero la evidencia disponible sitúa la quiropráctica entre las opciones con mejor perfil de seguridad para el abordaje del dolor musculoesquelético.

Pongámoslo en contexto

Aquí es donde la comparación resulta reveladora.

Los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), tipo ibuprofeno o naproxeno, son probablemente lo primero que te han recomendado para el dolor de espalda. Son útiles, sí. Pero no son inocuos. Según la Agencia Europea del Medicamento, el uso continuado de AINEs aumenta el riesgo de úlcera gástrica, problemas renales y eventos cardiovasculares. Hablamos de miles de hospitalizaciones al año en Europa relacionadas con estos efectos.

La cirugía de columna tiene su lugar claro en casos graves. Ojo, no estoy en contra de la cirugía cuando es necesaria. Pero conlleva riesgos inherentes: infección, reacciones a la anestesia, síndrome de cirugía fallida de espalda. Las tasas de complicaciones no son triviales.

Frente a esto, el ajuste quiropráctico presenta un perfil de efectos adversos graves extraordinariamente bajo. No digo que sea mejor que todo lo demás. Digo que merece un lugar serio en la conversación sobre cómo abordar el dolor, no solo como «alternativa», sino como opción de primera línea bien respaldada.

Cuándo la quiropráctica NO es recomendable

Ser honesto sobre las limitaciones es parte de ser un buen profesional. Hay situaciones en las que un ajuste vertebral no está indicado:

  • Fracturas vertebrales o lesiones óseas inestables. Aquí no hay debate.
  • Tumores en la zona de la columna u otras patologías graves que requieren intervención médica directa.
  • Osteoporosis severa, donde la densidad ósea compromete la seguridad de la manipulación.
  • Problemas vasculares específicos, como ciertas anomalías de las arterias vertebrales.

Por eso en mi consulta la primera visita siempre incluye una valoración funcional completa. No se ajusta a nadie sin antes entender su historia, revisar pruebas previas y descartar contraindicaciones. Si detecto algo que requiere atención médica, lo derivo. Así de sencillo.

¿De qué serviría pretender que podemos con todo?

Cómo saber si tu quiropráctico está cualificado

Este es el punto clave. Y la verdad es que es donde mucha gente se pierde.

La seguridad de la quiropráctica depende directamente de quién la practica. Un quiropráctico legítimo tiene formación universitaria específica de 5 años. No un curso de fin de semana. No una certificación online. En Europa, las universidades acreditadas por el European Council on Chiropractic Education (ECCE) garantizan ese nivel formativo.

En España, la forma más directa de verificarlo es preguntar dónde se ha formado el profesional y comprobar si esa universidad está acreditada por la ECCE. Los programas acreditados exigen entre 5 y 6 años de estudios universitarios, con más de 5.500 horas lectivas en anatomía, fisiología, biomecánica, neurología y técnicas de ajuste. Esa acreditación no es un mero formalismo: es la garantía más fiable de que estás en manos de alguien con formación real.

En nuestro equipo encontrarás tanto mi formación como mis acreditaciones. Yo me formé seis años en el Institut Franco-Européen de Chiropraxie (IFEC) de Toulouse, y mi compañera Olga en el Real Centro Universitario María Cristina (San Lorenzo de El Escorial), ambas universidades acreditadas por la ECCE. Los dos somos miembros de la European Chiropractors’ Union (ECU). Creo que esta información debería ser siempre accesible y transparente.

Hay algo que no quiero esquivar porque genera mucha confusión.

En España, la quiropráctica es legal. Puedes ejercerla, puedes recibir cuidado quiropráctico, no hay ninguna prohibición. Ahora bien, a día de hoy no existe una regulación oficial que la reconozca como profesión sanitaria en el marco normativo español. Esto contrasta con países como Francia, Reino Unido o Suiza, donde la regulación lleva décadas establecida.

¿Qué implica esto para ti como paciente? Que el filtro de calidad no lo pone el Estado. Lo pone la formación universitaria del profesional y la acreditación internacional de su facultad. Por eso insisto tanto en ese punto. Mientras llega la regulación que la profesión merece y necesita, la acreditación ECCE y la pertenencia a la ECU son tu mejor referencia.

Entonces, ¿es segura?

Sí. La evidencia científica acumulada durante décadas, avalada por la OMS y por revisiones sistemáticas publicadas en revistas de referencia, confirma que la quiropráctica es una opción segura para el abordaje del dolor musculoesquelético. Segura y, en muchos casos, eficaz.

Lo que no es seguro es acudir a alguien sin formación universitaria acreditada. Ahí sí hay riesgo real.

Si tienes dudas sobre seguridad, sobre si la quiropráctica puede ayudarte con tu caso concreto, o sobre cualquier otra cosa, pregunta. Prefiero responder veinte preguntas antes de la primera visita que ver a alguien con miedo en la camilla. Puedes contactarnos sin compromiso. Estamos para eso.

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Alexandre Murat

Alexandre Murat

Doctor en Quiropráctica, Alexandre Murat Quiropráctica y Bienestar

Quiropráctico formado en el IFEC Toulouse (6 años). Certificado en Webster Technique e ICPA. Especialista en embarazo, pediatría y kinesiología aplicada. Atiende pacientes de Vila-real y Castellón desde 2018.

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